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Cómo reducir costes de empresariales sin reducir la calidad del servicio

Reducir los costes de personal es una de las principales preocupaciones de muchas empresas, especialmente en sectores como la hostelería, los hoteles, las clínicas privadas, los centros comerciales o los edificios de oficinas. Sin embargo, reducir costes no tiene por qué implicar una disminución de la calidad del servicio. En muchos casos, la clave está en optimizar los procesos y utilizar la tecnología para que el personal pueda dedicar más tiempo a las tareas que realmente aportan valor al cliente.
En este artículo analizamos diferentes estrategias para conseguirlo, basándonos en datos y estudios publicados por organismos oficiales y fuentes especializadas.
El coste laboral representa una parte importante de los gastos de una empresa
En empresas de servicios, los costes de personal suelen ser uno de los mayores componentes de los costes operativos. Según datos de Eurostat, el coste laboral incluye no solo el salario, sino también las cotizaciones sociales y otros gastos asociados al empleo. En muchos negocios de hostelería y atención al cliente, estos costes representan una parte muy significativa del presupuesto operativo.
Esto significa que cualquier mejora en la productividad puede tener un impacto directo sobre la rentabilidad, sin necesidad de reducir la plantilla.


Reducir costes no significa trabajar con menos personas
Uno de los errores más habituales es asociar la reducción de costes con la eliminación de puestos de trabajo.
En realidad, muchas empresas consiguen reducir sus costes operativos gracias a:
– Eliminar tareas repetitivas;
– Mejorar la organización del trabajo;
– Reducir tiempos muertos;
– Automatizar procesos sencillos;
– Disminuir errores operativos;
– Mejorar la planificación de turnos.
Estas medidas permiten que el personal dedique más tiempo a atender al cliente y menos a realizar tareas rutinarias.
La automatización de tareas repetitivas mejora la productividad
Diversos estudios muestran que la automatización de tareas repetitivas puede aumentar la productividad de las organizaciones.
El informe The Future of Work after COVID-19, publicado por McKinsey & Company, concluye que muchas actividades repetitivas son técnicamente automatizables con la tecnología disponible actualmente y que la automatización permite que los trabajadores dediquen más tiempo a actividades con mayor valor añadido.
Esto no implica sustituir completamente a las personas, sino redistribuir su tiempo hacia funciones donde la interacción humana resulta más importante.


La experiencia del cliente depende más de la atención que de las tareas repetitivas
Cuando un empleado dedica parte importante de su jornada a transportar objetos, llevar pedidos, responder preguntas repetidas o desplazarse constantemente, dispone de menos tiempo para atender personalmente a los clientes.
La tecnología puede asumir algunas de esas tareas repetitivas.
Por ejemplo, en un restaurante un robot puede transportar platos desde la cocina hasta la sala mientras el personal se concentra en recibir a los clientes, resolver incidencias o recomendar platos.
De forma similar:
– En un hotel puede transportar ropa o amenities;
– En un hospital puede realizar entregas internas;
– En una oficina puede recibir visitantes;
– En un centro comercial puede ofrecer información básica.
Estas aplicaciones permiten liberar tiempo para tareas donde la atención humana aporta un mayor valor.
La tecnología debe complementar al personal
La automatización no consiste únicamente en incorporar tecnología.
Para obtener resultados es necesario identificar qué tareas aportan poco valor y cuáles requieren necesariamente la intervención de una persona.
Las tareas que suelen ser candidatas a automatización incluyen:
– Transporte interno;
– Entrega de pedidos;
– Recepción básica de visitantes;
– Guía de clientes;
– Información frecuente;
– Limpieza automatizada de grandes superficies.
Mientras tanto, actividades como:
– Resolver incidencias;
– Asesorar al cliente;
– Generar confianza;
– Tomar decisiones;
– Gestionar reclamaciones;
– Vender productos o servicios,
continúan dependiendo principalmente del personal.


Cómo pueden ayudar los robots de servicio
Los robots de servicio autónomos pueden asumir determinadas tareas repetitivas en sectores como la hostelería, la sanidad, los hoteles o los edificios corporativos.
Por ejemplo, algunos robots son capaces de:
– Transportar bandejas;
– Realizar entregas internas;
– Guiar visitantes;
– Proporcionar información mediante pantalla táctil o voz;
– Desplazarse de forma autónoma evitando obstáculos gracias a sensores y sistemas de navegación.
Su objetivo no es sustituir la atención humana, sino apoyar al equipo en actividades repetitivas y de bajo valor añadido.
Antes de invertir, conviene analizar los procesos
Cada empresa tiene necesidades distintas.
Antes de incorporar cualquier solución tecnológica es recomendable analizar:
– Qué tareas consumen más tiempo;
– Qué procesos generan más desplazamientos;
– Dónde existen cuellos de botella;
– Qué actividades requieren interacción humana;
– Cuáles pueden automatizarse sin afectar a la experiencia del cliente.
Solo después de este análisis es posible determinar si una solución tecnológica puede aportar un retorno de la inversión adecuado.


¿Es Amerevo la solución que buscas?
Reducir los costes de personal no implica necesariamente reducir el número de empleados ni disminuir la calidad del servicio.
En muchos casos, la mejora proviene de reorganizar procesos, eliminar tareas repetitivas y utilizar tecnologías que permitan al personal concentrarse en actividades donde la atención humana marca la diferencia.
La automatización puede ser una herramienta útil para aumentar la productividad, siempre que se implante tras un análisis de las necesidades reales de cada organización y con el objetivo de complementar el trabajo de las personas, no de sustituirlo.
¿Quieres optimizar los costes operativos de tu empresa con robótica de servicio?
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